¡ALERTA PUERTO RICO, VIENE JUICIO DE DIOS!

Hna. Noemí Berríos:

Dios les bendiga, nuevamente el Señor me permite tener una experiencia, pero esta vez es para advertir al pueblo de Puerto Rico.   Pongan atención, Dios habla una vez más.

El viernes 1 de agosto, me voy de rodillas a orar a Dios como de costumbre y luego de darle gracias a Dios, siento una inquetud de orar por la Isla de Puerto Rico  (mi Isla),   Yo iba a orar pero luego, pero sentía algo tremendo que le dije a Dios, "Señor mira la Isla de Puerto Rico",  solamente pude decir esas palabras porque comenzé a llorar, pero lloraba con dolor, con angustia, con gemidos.  Lloraba y no sabía yo el porqué, lloraba y gemia de una forma que no se puede explicar,  Era como el llanto de un niño.  Comenzé a preguntarle al Señor ¿Qué pasaba, por qué lloraba? ¿Qué iba a pasar con esta Isla de Puerto Rico?,  le preguntaba al Señor, ¿Qué tú quieres?  

Y comienzo a Clamar a Dios, pero con llanto, con un sentimiento que no puedo explicar. Sentía la presencia del Señor que me extremecía con su Espíritu Santo.  Sigo clamando y por mi boca salía este gemir ¡AY, AY, AY! y lloraba con dolor, y vuelve y sale ese lamento de mi boca ¡AY, AY, AY! y por tercera vez decía el mismo gemido, mi espíritu sentía el dolor de aquel lamento, mientras el Espíritu Santo volvía y me estremecía.  Salía luego por mi boca, (digo salía porque nada de esto estaba en mi pensamiento, ni venía a mi mente, sólo salía por mi boca, porque quien se quejaba no era yo sino el Espíritu Santo de Dios) y decía ¡AY MI ISLITA, MI ISLITA!.  Luego por un momento pongo atención a un himno que cantaban y decía AYÚDAME... y vuelve mi boca a hablar y decía ¡HAY LAMENTO, HAY LAMENTO! mientras seguia llorando de tal forma que mi rostro estaba bañado de lágrimas.  Sentía la manifestación del Espiritu Santo y le digo a Dios que el nombre de LA ISLA DEL CORDERO se le habia quedado grande a Puerto Rico, pero que yo sabía que Él iba a demostrarle a aquellos que nos dicen Aleluyas, que el poder es de Dios.  En medio de llanto y gemidos, pongo mis dedos índices en mis ojos y siento cuando de mis ojos salen lágrimas, y vuelve a salir de mi boca, " PUERTO RICO LLORA MUCHAS LÁGRIMAS".  Con llanto y gemidos le vuelvo a preguntar a Dios ¿Qué iba a pasar?.  

Comenzé a orar por la Isla, por su gobierno, por la juventud, por la criminalidad, y por todo el pecado que ha arropado esta Isla, luego le dije si tan sólo me mostrara en centécimas de segundos lo que va a suceder, pero Dios no me mostró nada, pero algo sucedió.  Todo lo que hasta ahora he relatado, pasaba mientras el Espíritu Santo se hacía sentir en mí, ya estaba más calmada.  Comienzo a decirle al Señor que la Isla de Puerto Rico estaba en sus manos, y le dije Señor no voy a pedir mas nada porque sino daño la oración, dije esto porque por un momento le decía yo al Señor "AUNQUE QUISIERA PEDIRTE MISERICORDIA, NO PUEDO", mis hermanos creánme que no pude pedir misericordia por Puerto Rico.

Por último vuelvo y le digo Señor esta Isla está en tus manos, y viene a mi mente estas palabras ¡VOY A SACUDIR A PUERTO RICO! (siento la presencia del Señor mientras escribo), y en esos momentos siento el Espíritu Santo sobre mí que comienza a estremecerme, de tal forma que yo tenia un moño en mi pelo y se rompió, era algo fuerte, terrible, y mientras el Espíritu Santo me sacudía de lado a lado viene a mi mente estas palabras  ¡ASÍ YO SACUDO A PUERTO RICO, ¡ASÍ YO SACUDO A PUERTO RICO!   Mis hermanos todo esto es real, estamos bajo un Aviso inminente del Juicio de Dios, porque Dios ha dicho que Puerto Rico ha sido culpable de juicio.  Yo no creía lo que me había sucedido, y una vez más Dios me dice en mi mente, vete a la Biblia y verás, y me dirijo a la palabra de Dios y el texto que Dios me dio es en Ezequiel 27:27 en adelante, escudriñen esta Escritura y sabrán que lo que viene para Puerto Rico es algo tremendo.

Fueron 32 largos minutos que clamé y lloré por mi Islita y todo este relato lo escribí por dirección de Dios de rodillas, bajo la manifestación del Espíritu Santo.  Que Dios les continue bendiciendo y acuerdénsen de orar por esta Isla.   La gloria es de Dios.  Amen.

 

Tus riquezas, tus mercaderías, tu tráfico, tus remeros, tus pilotos,

tus calafateadores y los agentes de tus negocios,

 y todos tus hombres de guerra que hay en ti,

con toda tu compañía que en medio de ti se halla,

 caerán en medio de los mares el día de tu caída.

(Ezequiel 27:27)